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Edición americana, 2007. Edición
europea, 2008
Loving Pablo, Hating Escobar
no saldrá al mercado hasta 2009. En español fue publicado como Amando a
Pablo, odiando a Escobar, y desde noviembre 2007 ha figurado entre los
10 primeros bestsellers en el mercado hispano de los Estados Unidos y de
todos los países donde la copia legal ha salido a la venta. Virginia Vallejo
no ha autorizado a ninguna filial de Random House Mondadori para donar o
vender su obra y propiedad intelectual a nadie, incluyendo sitios web
relacionados con el Partido Comunista Colombiano o las FARC, revistas porno
venezolanas o diarios como Vanguardia Liberal y El Tiempo-Planeta, dos de
cuyos accionistas principales son el Vicepresidente y el Ministro de Defensa
de Colombia. Desde la página web (ya cerrada) de ElTiempo-RandomHouseMondadori.com,
múltiples comentaristas invitaron a comprar la edición pirata del libro de
Virginia Vallejo. Desde entonces, la copia ilegal de Amando a Pablo,
odiando a Escobar ha vendido docenas de miles de libros en todas las
ciudades colombianas.
Random House Mondadori no es la editorial de Loving Pablo,
Hating Escobar en idioma inglés
AMANDO A PABLO, ODIANDO A ESCOBAR, BESTSELLER
EN LOS ESTADOS UNIDOS

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DE “LOS DÍAS DEL ESPLENDOR Y DEL ESPANTO”
(Copyright Virginia Vallejo, Random House Mondadori 2007. Prohibida su
reproducción, edición o traducción.)
El 29 de Agosto de 1985, unos diez
días después de esa noche
-
la última que pasaré en la Hacienda Nápoles - abro el periódico
y leo que Iván Marino Ospina ha muerto en Cali en combate con el
Ejército. Por una parte, siento un dolor sincero por la pérdida
de aquel luchador; por otra, un profundo alivio porque imagino
que sin su espíritu temerario aquel absurdo plan ha sido
cancelado o por lo menos pospuesto. Como Pablo, yo adoro a Simón
Bolívar, que murió en Colombia con el corazón destrozado por la
ingratitud de los pueblos que liberó, y elevo una plegaria al
Libertador por el alma del comandante guerrillero cuya vida se
cruzó con la mía durante aquellas breves horas. Me pregunto
cuánto tiempo llevaría el Ejército siguiendo a Iván Marino y,
con un escalofrío, caigo en cuenta de que el muerto podría haber
sido Pablo. Pienso en lo que él estará sintiendo ante la pérdida
de su amigo, y sé que a partir de ese instante reforzará hasta
el límite las medidas de seguridad y que seguramente no podremos
vernos en semanas.
A mediados de Septiembre me sorprende con una serenata con mis
tangos favoritos, entre ellos “Ninguna” y “Rondando tu Esquina”.
Pienso que aquella canción, que siempre he adorado, ahora sólo
me recuerda cuán vigilada estoy...
*****************
Nos detenemos a unos metros de la
puerta del hotel y nos decimos adiós para siempre. Ambos
sabemos que es la última vez que lo veré con vida.
Él
coloca su mano detrás de mi cuello y me besa en la frente por
última vez.
En
completo silencio, él y yo acariciamos nuestros rostros por
última vez.
Con ojos
plenos sólo de ausencias infinitas, él y yo nos miramos por
última vez.
Él me
contempla por unos instantes, con esos ojos negros que parecieran
contener todos los peligros y anunciar todas las tragedias;
sus negros ojos tristes que parecieran arrastrar todos los
cansancios, todas las condenas.
Y para que él siempre me recuerde como yo siempre fui, antes
de bajar del auto hago un esfuerzo sobrehumano para tragarme las
lágrimas y le regalo mi último beso fugaz, la última de mis
sonrisas más radiantes, mi último par de palmaditas cariñosas y
una mirada que ya sólo puede prometerle todas aquellas simples
cosas que cantaba Billie Holiday con esa voz de ensueño en “I’ll
be seeing you”.
*****************
Aquel día en que le dije a Pablo adiós para siempre fue también el
de la última vez que hablé con el primer Presidente reelecto de
Colombia (2002-2006-2010). Nunca volvería a verlos - ni a él ni
al "Doptor Varito" - y ya sólo volvería a hablar con Escobar por
teléfono. Pero por esas extrañas cosas de la Divina Providencia,
y gracias a “Garganta Profunda”, en el siguiente lustro yo
sabría todo, todo lo que estaba ocurriendo en la vida y el mundo
de Pablo. El altibajo mundo, aterrador y fascinante, de “La
Banda de los Primos”.
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