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Amando a Pablo, Odiando a Escobar
  

por Virginia Vallejo
 

            LA BIOGRAFIA DE PABLO ESCOBAR, ESCRITA POR SU AMANTE: EL BILLONARIO, EL ENEMIGO, EL MONSTRUO.
 



                                                                 FRAGMENTOS DE AMANDO A PABLO, ODIANDO A ESCOBAR

                                 (Copyright Virginia Vallejo, Random House Mondadori 2007. Prohibida su reproducción).



                                                                                                   
DE LA INTRODUCCIÓN

 
  ... en la Oficina de Derechos Humanos de la embajada americana trabaja un ex colaborador muy cercano de Francisco Santos, el Vicepresidente de la República cuya familia es propietaria de la Casa Editorial El Tiempo. El conglomerado de medios impresos ocupa el veinticinco por ciento del Gabinete Ministerial de Álvaro Uribe, lo que le permite acceder a una gigantesca tajada de las pautas publicitarias del Estado - el mayor anunciante colombiano - en vísperas de su venta a uno de los principales grupos editoriales de habla hispana. Otro miembro de la familia, Juan Manuel Santos, acaba de ser nombrado Ministro de Defensa, con el encargo de distribuir cuatro mil de millones de dólares de ayuda norteamericana a Colombia y renovar la flota de la Fuerza Aérea. Tanta generosidad estatal para con una sola familia mediática cumple un propósito que va mucho más allá de asegurar el apoyo incondicional del principal diario del país al Gobierno de Álvaro Uribe: garantiza un absoluto silencio sobre el pasado imperfecto del señor Presidente de la República. Es un pasado que el Gobierno de los Estados Unidos ya conoce. Yo también lo conozco, y muy bien.


  
  Nunca me había sentido más sola, más enferma o más pobre. Estoy perfectamente conciente de que, de ser devuelta a Colombia, no seré ni el primero ni el último de quienes han muerto tras ofrecer su cooperación a la Embajada Americana en Bogotá. Pero mi salida del país en el avión de la DEA parece ser noticia en casi todo el mundo, lo cual quiere decir que soy mucho más visible que un César Villegas, alias “El Bandi”, o que un Pedro Juan Moreno, los dos personajes que mejor conocieron el pasado del Presidente. Por ello, tomo la decisión de no permitir que ningún Gobierno ni ningún criminal me conviertan en otro Carlos Aguilar alias “El Mugre”, muerto tras testificar contra Santofimio, ni en la señora de Pallomari - el contador de los Rodríguez Orejuela - asesinada tras la salida de su marido hacia Estados Unidos en otro avión de la DEA a pesar de encontrarse bajo protección máxima de la Fiscalía colombiana.

   “Al contrario de algunas de estas personas, que en paz descansen todas, yo jamás he cometido un crimen”, me digo. “Y es por miles de muertos como ellos que tengo la obligación de sobrevivir. No sé cómo voy a hacer; pero yo ni me voy a dejar matar, ni me voy a dejar morir”.


                                                           DE “LOS DÍAS DEL ESPLENDOR Y DEL ESPANTO”



 - Vas a ver que algún día las drogas serán legales... Pero, bueno… mientras ese día llega voy a mostrarte que todo el mundo tiene un precio. 

   Acto seguido, saca de un portafolio dos cheques girados a nombre de Ernesto Samper Pizano, el jefe de la campaña presidencial de Alfonso López Michelsen. 

 - Éste es el del Presidente más poderoso, más inteligente y más preparado del país. Y el más independiente, ¡porque López sí no se deja de los gringos! 

 - Son como… seiscientos mil dólares. ¿Sólo eso? ¿Es ese el valor del Presidente más rico de Colombia? Pues yo de él te hubiera pedido… ¡por lo menos unos tres millones, Pablo!  

 - Bueno… digamos que es… la cuota inicial, mi amor, ¡porque la tumbada de ese Tratado de Extradición va para largo! Quieres llevarte estas copias?  

 - ¡No, no, ni de riesgos! Jamás podría enseñárselas a nadie, porque todo el que esté de tu lado me simpatiza. Y todo el que esté medianamente bien informado sabe, también, que Ernesto Samper es el ungido de Alfonso López para ser Presidente de Colombia… Cuando crezca y madure, porque es un año menor que nosotros.
 

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     En el país que suministra vehículos blindados y escoltas a cualquier funcionario de tercer orden, el autito y el total abandono del DAS al candidato presidencial de la izquierda son una advertencia de lo que espera a quien no esté con los ex Presidentes de los dos partidos tradicionales y con sus ungidos para sucederlos en el poder. Las familias presidenciales colombianas, que se reparten las embajadas y los grandes cargos públicos mientras a través de sus medios de comunicación ordeñan las pautas publicitarias del Estado, están dejando el trabajo sucio en manos del General Miguel Maza Márquez, director del Servicio Secreto y encargado de la protección de los candidatos. El Director del DAS, a su vez, está dejando el trabajo sucio en manos de Inteligencia Militar del Ejército. Y el B-2 está dejando el trabajo sucio en manos de “El Mejicano” Gonzalo Rodríguez Gacha, el mismo que ya ha exterminado a centenares de activistas de la Unión Patriótica. Para la pequeña colección de monarquías vitalicias y hereditarias que controlan tanto a la opinión pública como los recursos de la Nación, los grandes capos del narcotráfico están resultando el instrumento perfecto para eliminar a sus opositores sin mancharse las manos de sangre y para eternizarse en ese poder del que derivarán el sustento varias generaciones de su descendencia.
 

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                                                        DE “LOS DÍAS DE LA AUSENCIA Y EL SILENCIO”
 

  Y recuerdo esa noche de uno de aquellos días cuando mi amante de treinta y tres años recibía casi cien millones de dólares mensuales, era amado por la belleza elegante más famosa de su país y, orgulloso a más no poder, salía de la casa de ella con todos sus mejores amigos camino de la de Alfonso López, el presidente más poderoso de Colombia, con el sueño secreto de convertirse él también, algún día, en presidente. Esa noche ominosa como la del Nocturno de Silva - la del videocasete con el futuro ministro Lara - cuando Pablo por vez primera había adivinado, quizás visualizado con auténtico espanto, la posibilidad de perder todo aquello que le había caído del Cielo casi tan súbitamente como le había llegado a manos llenas y a los brazos. Esa noche imposible de olvidar en la que todos los felices presentes hicimos caso omiso de “La Canción Desesperada” que cierra esa obra fatalista y cargada de ternuras que inspiró Il Postino. Ahora, cumplidas todas sus premoniciones, materializados todos sus terrores, me sumerjo en el dolor desgarrador y de profundidades oceánicas que describe como nada la ignominia de aquel destino suyo, condenado y maldito como el de Judas, y toda la tragedia de aquel destino nuestro hecha de la impotencia suya para cambiar nada y de la impotencia mía para cambiarlo a él: 

                                                                                     “En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
                                                                                      Oh sentina de escombros, qué dolor no exprimiste!
                                                                                      Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
                                                                                      y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio.
                                                                                      Es la hora de partir. Oh abandonado!”
 
Ahora él está dormido por toda la eternidad y en esa tierra yerta ahora yace solo…Y me pongo a recordar cómo, cuando él me creía dormida, me besaba suavemente para no despertarme…y luego volvía a hacerlo una y otra vez, para ver si estaba despierta… Cómo me decía que me cabía todo el Universo en el corazón y yo respondía que sólo quería que me cupiera todo el de él… Ese enorme corazón de oro del hombre que,  delante del mío, ante mis ojos espantados y sin que yo pudiese hacer nada para impedirlo, se fue tornando en el enorme corazón de plomo del monstruo… Ese corazón de león que no pudo cambiar nada pero me enseñó a sentirlo todo y a llorar por lo que no se pudo cambiar para que, en un día claro y no muy lejano, toda esa ira y aquellos anhelos suyos pudiesen viajar junto a los dolores míos en mis libros y en mi historia.

 

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    No sé si Pablo volverá a estar en mis libros. Pero "Almanegra, la Bestia" viajará siempre en ellos, en mis nuevas canciones de amor y de guerra en aquel país del millón de muertos y los tres millones de desplazados en el último cuarto de siglo, habitado por las gentes más crueles o más dulces de la Tierra, a merced eterna de bandas armadas y de unas cuantas dinastías que con su caterva de cómplices, áulicos y esbirros se pasaban el poder y se repartían el botín de generación en generación, de esa clase política que un buen día descubrió el negocio de tender puentes dorados entre las bandas criminales y las bandas presidenciales y de unos medios de comunicación que ya pronto descubrirían otro aún más jugoso: el de encubridores furibundos de pasados imperfectos y acusadores aullantes de quien osara destaparlos. Ya decía Oscar Wilde de los victimarios de su tiempo:

                                       "Lo que nos parecen amargas pruebas son con frecuencia bendiciones disfrazadas."



                                                                                                                 
 

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